Con la rápida expansión de los vehículos eléctricos (VE) y los sistemas de almacenamiento de energía (ESS), el procesamiento continuo de la suspensión de electrodos de la batería utilizando extrusores de doble tornillo se ha convertido en el estándar de la industria.Sin embargo, el procesamiento de materiales activos de alta dureza como el fosfato de hierro de litio (LFP) o el NCM de alto níquel presenta un desafío crítico: el desgaste mecánico entre los elementos de tornillo y la pared del barril.Este desgaste libera partículas de metales en rastro (FeLa reducción de los niveles de nitrógeno y nitrógeno en el líquido se debe a que el contenido de nitrógeno y nitrógeno en el líquido se reduce en un mínimo.
Las suspensiones de electrodos contienen altas concentraciones de polvos sólidos (materiales activos y agentes conductores).Crean varios desafíos técnicos:
Para lograr una producción limpia, el enfoque de las piezas del núcleo de la extrusora se ha desplazado de una simple resistencia al desgaste a un doble estándar de "durabilidad + cero contaminación".
Las soluciones líderes aplican recubrimientos a base de carburo de tungsteno o cerámica a la superficie de los elementos de tornillo.
Los revestimientos de barril de extrusora están fabricados típicamente con aleaciones sin cobalto o con baja concentración de hierro a base de níquel.
Además de los materiales, el diseño de los tornillos y barriles juega un papel vital en la reducción de la generación de desechos.
Para los fabricantes de baterías que adopten la mezcla continua, la selección del equipo debe ir más allá del rendimiento y centrarse en la estabilidad del material.Utilizando componentes con amortiguación al vacío (dureza 58 ∼ 64 HRC) y certificación de limpieza de terceros, los fabricantes pueden ampliar los intervalos de mantenimiento y garantizar el más alto nivel de seguridad de las baterías.